La Universidad Publica no tiene precio, para lo demas existe la UNSTA
Cada año, a esta altura, renace la (¿eterna?) discusión por el bono. ¿Pero que significa el bono? Se lo presenta como una contribución voluntaria hacia la educación publica. ¿Pero, es esto cierto?
¿Es realmente voluntaria? Lo voluntario se desvanece dejando paso a la coacción, desde el momento que se lo exige como requisito para poder reinscribirse. Podrá objetarse que existen los días de inscripción gratuita (llamados de excepción, como dando a entender que es una situación que sale de los parámetros, lo normal es el pago), pero no es cierto, pues por lo general, estos días de “excepción” coinciden con los últimos días de inscripción al cursado y los últimos días de espacio en comisiones con profesores mentalmente equilibrados, el “pánico de la inscripción” esta instalado.
¿Quien recauda los fondos y administra el cobro del bono? Los fondos del Bono son cobrados por la “Cooperadora”, este ente es externo a la organización administrativa de la facultad, por su naturaleza misma esta fuera del control del consejo directivo, es como una gran caja, una caja que te cobra 50 pesos para poder inscribirte antes que los pobres o los ratas.
El nombre puede resultar engañoso, uno se imagina a las cooperadoras como organismos caritativos que venden pastafrola y hacen cenas de beneficencia; sin embargo esta cuenta con toda una estructura, como son las inscripciones anuales, a su disposición, así que no hace falta hacer rifas.
¿Quien preside la cooperadora? ¿Como se asocia alguien a la cooperadora? ¿Tiene libros la cooperadora?, cada pregunta esta sin respuesta por parte de quienes parecen ser los principales socios, las autoridades. Y ante la duda, surgen suspicacias, por que tal vez, la naturaleza externa de este ente cobrador de bonos, tenga el objetivo de evadir licitaciones, verán, las licitaciones son una institución creada para evitar corruptelas en la adquisición de bienes y servicios, y si el bono no lo cobra la facultad, las compras realizadas con esos fondos, pueden realizarse en cualquier lugar, a manera de ejemplo, la cooperadora podría comprar “material de oficina” a algún amigo, con un gran sobreprecio. Tal vez la intención, sea contratar empleados por fuera de la planta no- docente, y mantenerlos en una situación laboral precaria, sabemos que la cooperadora tiene empleados, y seria horripilante pensar que tal situación se de, en una academia donde el trabajo en negro es científicamente reprobable.
La secretaria académica, puede contestar, sabemos que lo hará, para decirnos que personas intachables manejan esos fondos, pero dudamos que sea de intachables el no rendir cuentas, y el mantenerse en la penumbra como si fueran una financiera turbia de la city local, nos guardamos el derecho a dudar después de todo, parafraseando a San Marcos, “no hay justo, ni uno solo”.
Pero digamos que les creemos, digamos que les damos nuestra confianza, o que Illia preside la cooperadora, ¿estoy contribuyendo a la educación publica al pagar?, la pregunta en si misma encierra una contradicción salvo que comparta el criterio menemista de “lo publico”. No solo alcanza con que sea estatal, la educación superior, pues bien puede instaurarse una sociedad comercial con participación del estado. Para que sea pública debe garantizar el derecho de estudiar, a quien tenga ganas de hacerlo, sin restricciones de ningún tipo. El rol del Estado, para garantizar esto, es INDELEGABLE, y no se puede reemplazar. No se puede financiar una educación auténticamente publica ¡con plata de otro lado! Si a futuro, el bono se convirtiese en la piedra angular del financiamiento de la universidad, no podría disfrazarse el carácter ARANCELARIO de dicho bono (dando por supuesto que esa plata sea destinada a los gastos de la facultad, cosa que no sucede). Pagar el bono, es contribuir a la (¿encubierta?) privatizacion de la facultad, que avanza despacio… a puntitas de pie y haciendose bien la boluda… pero avanza; pagar al fin y al cabo es privatizar.
Esto, por supuesto, responde a las consabidas políticas de privatización elitizante de la CONEAU, órgano instaurado por la Ley de Educación Superior (LES), de la época menemista (el rey del colágeno y las privatizaciones).
Por lo demas, la educación la financiamos con los impuestos pagados en cada articulo que adquirimos cotidianamente. El estado nacional se lleva con el IVA el 21% de cada transacción comercial, devolviendo a las provincias en coparticipación, bastante poco. De ese presupuesto, debe salir el dinero para las universidades. ¿No es pagar 2 veces?
La respuesta esta en exigir mas presupuesto para la universidad, en sincerarse cuando no nos alcanza, no es la salida fácil, por que el bono es una salida fácil, y ya antes las salidas fáciles nos han avergonzado en nuestra facultad. Retamos a las autoridades a colocar los días de eximición delante de los días pagos, para que el bono deje de ser un chantaje; ¡clamamos por una rendición de cuentas de la cooperadora si es posible! y sobre todo compañeros, los convocamos a NO PAGAR EL BONO, por que el pago alimenta la corrupción, socava la gratuidad universitaria y es probable que financie la campaña electoral del decano...


